Uno de esos centros del universo nos presenta Ang Lee, con la película Taking Woodstock (Bienvenido a Woodstock). La granja Bethel, New York, en agosto de 1969, comúnmente llamado Festival de Woodstock. Cuando esta palabra se hace presente, lo primero que viene a la mente es música, sexo, paz, rock, amor, drogas y hippies. Nada más alejado de la realidad, pero el director originario de Taiwan, nos presenta la otra parte del escenario, aquellos que se encontraban organizando el evento, a los habitantes que condenaban la presencia de hippies, a los policías encargados de salvaguardar la seguridad, pero sobretodo a quién fue el encargado de que se llevara a cabo el evento.
La psicodelia y música se hacen presentes en esta comedia, en la que muchos clichés se hacen presentes y no por ello dejan de funcionar. Inteligente y honesta, esta película nos muestra la otra cara del festival, los viajes con ácido no faltarán, el teatro contemporáneo, la liberación sexual, activistas y demás personajes clásicos se encuentran reunidos en esta película, que sin duda alguna vale la pena ver.









